jueves, 9 de junio de 2011

Terreno en Campo Rico rescatado para viviendas tenía más de 50 años en el abandono

AVN
Monte, escombros, basura, nido de indigentes y de malhechores. Eso era lo que había en un espacio de 19.300 metros cuadrados enclavado en plena Área Metropolitana de Caracas, específicamente en la avenida Francisco de Miranda, entre el Unicentro El Marqués y la Escuela Técnica Industrial Leonardo Infante. Por lo menos 50 años tiene este espacio ocioso, mientras, a su alrededor, el barrio Campo Rico crecía en pobladores hacinados, alquilados o con viviendas en riesgo, y los edificios de clase media y alta proliferaban en esta zona del municipio Sucre del estado Miranda.

“Nosotros pensábamos: este espacio así, baldío, puro monte, y nosotros arrimados, hacinados, en casas con grietas”, dice Yulimar Martínez, una de las principales promotoras del rescate de este espacio, donde se levantará la Nueva Comunidad Socialista Francisco de Miranda.

Esta nueva comunidad será una realidad a fuerza del trabajo de 200 familias de por lo menos 10 sectores de Campo Rico, organizadas en los últimos seis años para propiciar el rescate del terreno a fin de levantar un proyecto habitacional que significará, por fin, un techo digno y propio.

El terreno es realmente grande. Son casi dos hectáreas que abarcan casi toda una cuadra de la avenida Francisco de Miranda, una de las principales de la capital venezolana. Desde allí se puede observar, tan solo volteando la mirada al norte y al sur, las dos realidades de Caracas: grandes edificios bien planificados y construidos, y las humildes casas del barrio de Campo Rico.

“Lo primero que nos impulsó a organizarnos es la necesidad tan grande de vivienda. Decíamos: si todo está organizado y tan chévere alrededor, ¿por qué tenemos que estar nosotros así? La casa donde vivo se está separando, por la inestabilidad del terreno debido a la mala disposición de las aguas. Nosotros vamos reparando la grieta, pero vuelve a abrirse porque el suelo no soporta tanto peso”, dice Yulimar.

Tras seis años de organización, de ubicar la cadena titulativa del terreno desde 1901, de entregar cartas y solicitudes a diferentes instituciones, de hacer asambleas en cada sector de Campo Rico sumando a quienes quisieran incorporarse a la lucha y tuvieran la necesidad de un techo; el 5 de mayo de 2011 el presidente Hugo Chávez, en una alocución televisada, anunció la expropiación del terreno.

“Es un sueño hecho realidad, pero ahora la tarea es más dura, porque viene el trabajo fuerte. Antes peleábamos por estar adentro. Ya lo logramos. Ahora hay que batallar entre todos haciendo las viviendas”, añadió.
Ese trabajo duro ya ha comenzado, de nuevo: con organización popular. Desde que salió el decreto, el terreno es custodiado por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), pero integrantes de la nueva comunidad, por sectores, se suman al resguardo cada semana, y se han dedicado a desmalezar y limpiar el espacio, mientras realizan talleres de diseño participativo y los especialistas de la sala técnica conformada por el Movimiento de Pobladores efectúa las inspecciones preliminares y estudios de suelo.

La premisa es la autoconstrucción y autogestión, tal como ha promovido el Movimiento de Pobladores, una red de diferentes organizaciones populares que luchan por el derecho a la vivienda.

Por ello, la sala técnica, que es un equipo de ingenieros, topógrafos, arquitectos, etc., asistirá a la comunidad en el diseño del proyecto, bajo los requerimientos de la misma gente.

“Quienes construyeron de un lado de la ciudad, en las grandes urbanizaciones, lo hicieron del otro, en el barrio; con los mismos materiales. Pero ellos tenían la parte técnica, los arquitectos, ingenieros y topógrafos, y de este lado, del barrio, no lo tenían. Ahora eso cambiará”, dice Yulimar con su niña de dos años en brazos.

“¿Por qué no mejorar? Nosotros podemos hacerlo. Eso es algo que el capitalismo nos robó: la ilusión de saber que podemos hacerlo, que podemos construir la vivienda. Nos enseñaron que debíamos esperar que otro lo hiciera y pagar por ello. Eso hay que cambiarlo. Nosotros somos los responsables de hacer las cosas y de luchar para que se hagan realidad”.

Terminal inconsulto
Tan pronto se dio a conocer que la comunidad rescataría el terreno para su beneficio, surgió un proyecto inconsulto desde la Alcaldía de Sucre, liderada por el político de derecha Carlos Ocariz. el burgomaestre proponía que un terminal de pasajeros funcionara en el espacio, en conjunto con una iglesia de una organización brasileña, que adquirió el terreno en 2009 pero hasta ahora no había construido nada.
Esto no les quita el sueño a las familias de Campo Rico, que trabajan por construir la nueva comunidad, con 200 apartamentos, en edificios de hasta seis pisos, donde la planta baja estará destinada a espacios comunes, como centros de educación inicial (Simoncitos), Mercados de Alimentos (Mercal), Arepera Socialista, etc.
En una segunda etapa se prevén 150 unidades más, para damnificados por las lluvias de finales de 2010, del mismo municipio Sucre.
Según María José Arreaza, integrante de la comunidad, la gran mayoría de la gente de Campo Rico vive alquilada, hacinada o arrimada.
Ella tiene 11 años en la zona. Al principio, vivía con su familia, pero desde hace un par de años se mudó, también alquilada, con su esposo y su bebé, en la calle 2 de Mayo.
“Para nosotros es muy difícil alquilar una vivienda, somos una pareja joven. Vimos que el Gobierno apoya mucho a las comunidades organizadas y decidimos hacerlo para tener la posibilidad de una casa propia”, dice la chica de 24 años.
Pueblo constructor
La Gaceta Oficial del 5 de mayo publicó el rescate de seis terrenos, incluyendo el de Campo Rico, para que el movimiento de pobladores levante viviendas por autoconstrucción.
Otros cinco planes ejecutará la comunidad organizada en terrenos públicos que serán transferidos al Ministerio del Poder Popular para Vivienda y Hábitat, ente que, a su vez, los entregará a los pobladores, según informó a principios de mayo el presidente Hugo Chávez, al aprobar 210,4 millones de bolívares para el desarrollo de esos 11 proyectos de autoconstrucción que beneficiarán a 1.148 familias.
Desde enero, campamentos de pioneros impulsan otros cinco planes de viviendas por autogestión en Caracas: dos en Baruta (Monterrey y Gavilán), uno en Antímano (Amatina, en un terreno que pertenecía a la cervecería Polar), uno en Catia (campamento Manuela Sáenz ubicado en la antigua chocolatería La India) y uno en Colinas de Vista Alegre (Sueño de Bolívar). AVN

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